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La campaña contra la violencia de género “Las palabras que nos unen”, promovida por el Ayuntamiento de Tomelloso, a través del Centro de la Mujer, abordó este martes en una mesa redonda el ciclo de la violencia de género, sus consecuencias en la salud de las mujeres y sus efectos en menores. Temas de los que hablaron las psicólogas Bárbara Úbeda Sosa, de la fundación CEPAIM y Esther Casarrubios Delegado, de la Fundación Diagrama.

El acto contó con la presencia de la concejala del área de Mujer, Ana Valentín, quien apuntó que la violencia de género “se va adaptando a los nuevos tiempos lo que está suponiendo que no se reduzca, a pesar de las medidas, de la información y las intervenciones que se ponen en marcha desde las administraciones y que están redundando en una mayor conciencia social”. Las víctimas de violencia de género, recalcó, no disminuyen porque han aparecido nuevas formas de ejercerla.

Las redes sociales, señaló la concejala, “han puesto de moda” formas de acoso y control hacia las parejas que son otra forma más de violencia de género que son asumidas con normalidad y que se adaptan al día a día sin que se les de importancia, pero que en muchas ocasiones acaban degenerando, posiblemente, en situaciones de consecuencias más graves para las víctimas.

Según los datos aportados por Valentín, en lo que va de año, ha habido en España 39 mujeres que han muerto a manos de sus parejas o exparejas y un menor. De las 130.000 consultas que se realizan en Castilla-La Mancha, 28.381 estuvieron relacionadas con la violencia de género y se ha atendido a 27.640 mujeres. En recursos de acogida se ha atendido a 227 mujeres y a 306 menores.

Y es que las víctimas no son solo las mujeres, sino también los hijos que viven situaciones de violencia en sus casas que incluyen acoso y control hacia sus madres, además de agresiones físicas, convirtiéndose ellos mismos en víctimas de violencia de género, con consecuencias para ellos muchas veces graves.

Además, según la psicóloga Eshter Casarrubios, estos menores “se ven muy deteriorados a nivel emocional y nivel conductual por haber vivido esta situación de violencia”. Son las llamadas “víctimas invisibles”, que muchas veces acaban reproduciendo el mismo patrón del comportamiento del padre, afirmó.

Según Casarrubios, están creciendo mucho los casos de “violencia filoparental e intrafamiliar” en los que los hijos de padres agresores acaban comportándose de manera agresiva con la madre que al final denuncia haciendo que el menor acabe cumpliendo medidas judiciales por este tipo de violencia “que es una problemática muy actual”.

La psicóloga Bárbara Sosa apuntó que se están dando muchos casos de mujeres víctimas de violencia de género “que no son conscientes de que lo están siendo”, porque ahora se ejerce “de manera más sutil, lo que hace que sea más difícil de detectar y de parar. Es más sutil, recalcó, “pero mucho más peligrosa porque tiene más consecuencias psicológicas para la mujer que le impiden un normal desarrollo de su vida diaria”.

Por todo ello, indicaron tanto la concejala como ambas psicólogas, es necesario continuar desarrollando programas de atención a víctimas de violencia de género y campañas de sensibilización social. Acabar con la violencia de género, afirmaron, “es un camino muy complicado en el que es necesario trabajar desde todos los ámbitos, judicial, político y social”.

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