La ciudad de Francisco García Pavón y Plinio, su más famoso personaje, acogió este sábado “Tomelloso Negro”. Una jornada que tuvo como centro al escritor tomellosero y al Jefe de la G.M.T. y que sirvió para armonizar literatura negra, productos alimenticios de Tomelloso y vinos de La Mancha. “Tomelloso Negro” tuvo dos escenarios de excepción, la Biblioteca Municipal “Francisco García Pavón”, fundada por el propio autor, y el Casino de Tomelloso, el antiguo Circulo Liberal donde trascurren muchos de sus relatos. Una iniciativa que nace de la colaboración entre la propia Biblioteca Municipal y la escritora Cristina Gargiulo, vecina de Tomelloso y que, según explicaron, nacía con espíritu de continuidad.

La jornada se inició por la mañana, como decimos, en la biblioteca que lleva el nombre del gran escritor tomellosero. Presentado Cristina Gargiulo, participaron en el acto los escritores de novela negra catalanes Elena Torres, Ramón Valls y Josep Vaccaro además de Sonia García Soubriet, hija de Francisco García Pavón y escritora. El acto contó con la presencia, entre otros, del alcalde de Argamasilla, Pedro Ángel Jiménez y del portavoz del PP, Javier Navarro.

Valls, que además de escribir dirige y lleva a cabo varios programas literarios en Radio Bellvei, especialmente “El alambique de los escritores” dijo, tras agradecer la invitación, ser como aquel diabillo que ha pinchado en determinadas carnes para que se lleve a cabo la jornada. El escritor explicó que la idea se fraguó a raíz de que la novela de Gargiulo, “Las hijas de la penumbra”, ganase el certamen Bellvei Negre y el jurado comprobase que vivía en Tomelloso, la ciudad de Francisco García Pavón que, como todo el mundo sabe, puso en valor la novela policiaca española. Los autores de novela negra, dijo en otro pasaje de su intervención, son expertos asesinos, pero también, expertos policías, asegurando que siempre “la realidad supera a la ficción”.

Josep Vaccaro, por su parte, comenzó enunciando que una biblioteca es el templo de la tolerancia, en sus estantes pueden convivir juntos el Marqués de Sade y Santa Teresa, sin ningún problema. El escritor hizo un recorrido por la novela negra, desde su origen, con Chadler y su detective Philip Marllow. En España comenzaron el género Andreu Martín y Juan Madrid, señaló. Continuó con García Pavón, una rara avis que introdujo una vertiente de la novela negra en un entorno especial como era Tomelloso, desarrollando técnicas de investigación distintas. El entrañable Plinio es un referente del policía de carácter español, señaló. Vaccaro explicó que ahora la novela negra ha evolucionado y “como vivimos en un engaño permanente” el género busca que el lector ponga en duda lo que hay detrás de la realidad.

Elena Torres dijo que venía a hablar de un autor al que conoció hace muchos años, pero solo literariamente. Sorprende, señaló, que Pavón, un escritor soberbio y cultivado se dedicase a un género tan denostado como la novela policiaca. Un género menor y popular que nació con Poe y Dupin, que continuó con Doyle y culminó con Agatha Christie. Explicó la autora que el género policiaco subvierte el orden en la España de la dictadura, ilustrándolo con el principio de “Los carros vacíos”. En ese sentido se mostró sorprendida de que García Pavón lo cuenta todo y la censura no sea especialmente dura con él. Torres reiteró que la obra de García Pavón pone en valor la novela policiaca, un autor que mantiene el lenguaje culto, a diferencia de sus personajes que hablan como en Tomelloso, localidad que proporciona el microcosmos que necesitaba Pavón. Elena Torres proclamó que tenemos mucho que celebrar, señalando que hay que valorar la figura de García Pavón y disfrutar del autor.

Sonia García Soubriet manifestó que siempre le extrañó —y nunca le preguntó— como su padre, que no leía novela policiaca eligió esa trayectoria. Explicó que el origen de la novela policiaca en García Pavón fue Plinio. Un personaje que crea a partir de recuerdos de su infancia y de dos personajes reales. Pedro Eugenio Cepeda, un policía jubilado que alquila un bajo de la casa familiar de Pavón para poner un estanco y que cuenta muy bien contadas las historias de su paso por el cuerpo. El otro es Jareño, contaba Sonia, el jefe de la Policía Local de Tomelloso cuando su padre era niño, un probo agente pero con una personalidad muy especial. Sonia hizo un recorrido por la obra de su padre para colegir que Tomelloso y La Mancha se convierten en personajes de sus novelas. Aseguró que Plinio tenía cosas del abuelo de su padre, el de la carpintería “El infierno” y que don Lotario es Lillo, amigo de García Pavón.

Velada literaria y enológica

Ya por la tarde-noche, el gran salón del Casino de Tomelloso, abarrotado de público, acogió la segunda de las etapas de “Tomelloso Negro”. Una velada literaria y enológica en la que se armonizaron productos y vinos de Tomelloso y La Mancha y (un poco antes) distintas líneas de pensamiento en una conferencia en la que volvieron a intervenir Gargiulo, Torres, Vaccaro y Valls y a la que se incorporó el escritor de Tomelloso Vicente Martínez Onsurbe. Allí se abordaron distintos enfoques del tiempo en la novela negra: el tiempo desde la víctima, el tiempo sobre el escritor y cómo transcurre la obra. Ramón Valls ofreció la ponencia “Cómo cocinar una novela” comparando la elaboración de una comida con una novela y Elena Torres repitió su charla sobre García Pavón que ofreció por la mañana. Entre otros, acudieron Cortes Cano y Violeta García del Grupo Ciudadanos e Isi Serna, próxima concejala del Grupo Socialista.

La segunda parte consistió en la armonización del recetario de platos que aparece en la novela “Las hijas de la penumbra” de Cristina Gargiulo. Los platos fueron elaborados por el artista y cocinero Manuel Buendía y Jesús Benito, compañero de enTomelloso.com y enlamancha.es además de sumiller. Éste último fue el encargado de explicar la armonización entre los vinos elegidos con los platos. Así, el Verum Airén de pie franco fue el vino elegido para disfrutar de “Gazpacho de melón y misterio”. La segunda de las creaciones culinarias, “Pisto Penumbra”, combinó con Ilex Rosado de Bodegas Castiblanque. Otro vino de la bodega criptanense, Baldor Chardonay, fue el elegido para disfrutar de la “Mouse de conejo a la Bonjour”. “El sabor del tiempo”, una selección de quesos de Cooperativa de Ganaderos Manchegos, fue armonizado con Verum Roble. Y para postre, “Señora de La Mancha”, una selección de dulces de Ramarsan que se acompañó con un Baldor Old Wines.

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