Emprendedores VIII, por Fermín Gassol

Una palabra se vislumbra en el horizonte de esta crisis a modo de esperanzadora “puerta” para salir de ella: Emprendedor. La cuestión está en saber si también tiene la llave, cuándo y cómo la va a abrir y si tras ella aparecerá un panorama distinto al erial empresarial en el que ahora estamos.

La palabra emprendedor tuvo en su origen la significación de aventurero, aquél que abandonaba su lugar de origen y se lanzaba hacia lo desconocido. Hoy que todo está ya descubierto geográficamente, la palabra emprendedor tiene que ver con la iniciativa personal y la capacidad de acometer lo que uno se ha propuesto. En el mundo de la economía y los negocios, hace referencia a aquella persona que se enfrenta con resolución a situaciones difíciles y que a base de creatividad, trabajo, desvelo y capacidad, inicia un negocio dejando la tentación de vivir con la ya imposible tranquilidad de un sueldo, para asumir la incertidumbre de un riesgo.

Ahora bien, una cosa creo que debe quedar clara: no debemos confundir el concepto de emprendedor con el de empresario. Si así fuera, el concepto quedaría muy limitado. Emprendedor también ha de ser considerado el trabajador dependiente de un empresario. La característica que ambos deben poseer es la de mantener una actitud creativa y dinámica. La actitud emprendedora es considerada hoy como un estilo imprescindible de trabajo en cualquier sector que quiera sobrevivir.

Esta actitud se torna como la única posible. Para la salida de la crisis. Una crisis que ha acabado con el modelo estático en todos los aspectos de la vida. Hoy vemos que nada es para siempre en lo laboral…que los trabajos se ofrecen con movilidad geográfica y que eso de invertir unos años para adquirir una formación universitaria, por ejemplo, ya no resulta ser tan rentable. Que los parámetros que medían el orden social ya no existen y todos queremos vivir hoy con el mismo estatus  no sólo a un nivel de obligada y justa dignidad, sino al mismo nivel de posesión de cosas a veces mucho menos necesarias.

Nada va a ser pues, estático en esta sociedad que ahora está cambiando…Nos veremos obligados a pasar de ser trabajadores sedentarios a la condición de nómadas personales…y el destino de nuestro trabajo y nuestra vida será…el mundo. Y cuando digo nómadas personales, hablo en sentido localista pero también en sentido mental, es decir que habremos de salir de nuestro círculo topográfico y también de la espera pasiva…a procurar ser más emprendedores y encontrar modelos de trabajos que sean nuevos.

Porque no olvidemos que el ser humano es un ser en permanente evolución, que a través de su historia se ha visto obligado a modificar sus comportamientos, de modo que esta crisis creo, no es sino una etapa más en ese necesario acomodo a un estilo de vida y aquí puede estar la novedad, en el que justamente todos queremos participar. Visto por el lado positivo, hemos sido nosotros mismos, con nuestro comportamiento quizá sin darnos cuenta, los que hemos provocado el alumbramiento de este necesario cambio social…que hoy sufre los dolores del parto de una nueva criatura de la que desconocemos a estas alturas su auténtica identidad.

Continuará

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