Los vecinos del municipio de Fuentelencina (Guadalajara) viven con “desolación y pena” la muerte del matador de toros Iván Fandiño, dado que el diestro tenía fijada la residencia con su mujer y su hija en una finca de esta localidad desde hace varios años.

Su muerte “deja huella” en el municipio, señala consternado el alcalde de esta pequeña localidad de la Alcarria, Santos López Tabernero, tras aludir a la vinculación del matador con el pueblo, donde también contaba con su propio tentadero y del que llegó a ser pregonero en las fiestas.

“A veces le veíamos correr por la vía pecuaria porque hacía su gimnasia por aquí y también tenía relación con algunos de nuestros vecinos”, de ahí que según Tabernero “para nosotros ha sido un palo, lo hemos sentido muchos porque además era muy joven”.

Aunque la finca está a varios kilómetros de Fuentelencina, él bajaba de vez en cuando al pueblo, y ayer, “al enterarnos de la noticia, no nos lo creíamos”, ha incidido.

Fandiño ya venía a Fuentelencina cuando era un simple ‘maletilla’, y “para nosotros era un orgullo tenerle como vecino sabiendo, además, que había llegado a tener un gran reconocimiento como torero”, ha precisado.

El alcalde se reunirá con los concejales del Ayuntamiento con intención de valorar si se tiene algún tipo de homenaje o recuerdo al diestro. “Es una pena muy grande”, ha lamentado.

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