La Guardia Civil ha desarticulado una organización que se dedicaba a robar naves agrícolas e industriales por toda España, por cometer 214 delitos en 15 provincias de la geografía española –tres de ellos en la provincia de Toledo– y por lo que han obtenido un beneficio económico aproximado de un millón de euros.

La ‘Operación Apostolache’, como así la ha denominado el Instituto Armado, ha finalizado con la detención de doce personas, entre los meses de octubre del 2016 y meses de marzo, abril y mayo de 2017 y además, en este último mes, se procedió a investigar a un total de otras veintiséis, los cuales formaban parte de la organización ahora desarticulada.

Según han informado fuentes de la Benemérita, en el mes de octubre de 2015, la Guardia Civil de Palencia, inició unas investigaciones a raíz del robo en cuatro naves industriales, ubicadas en el Polígono Industrial de la localidad palentina de Carrión de los Condes.

Estas primeras averiguaciones, análisis y estudios determinaron la existencia de un modus operandi definido, cuyos supuestos autores formaban parte de una organización criminal especializada en llevar a cabo robos con fuerza en las cosas, principalmente en naves agrícolas e industriales y que presentaban una gran movilidad por toda la geografía española.

Así, para cometer los robos actuaban siempre en horas nocturnas, y accedían al interior de ellas forzando las puertas o ventanas, aunque en ocasiones realizaban butrones en las paredes de las propias naves o simplemente levantando las láminas metálicas de los portones de las naves.

Asimismo, de las naves industriales o agrícolas sustraían todo tipo de maquinaria industrial, herramientas, cable de cobre, ordenadores portátiles, teléfonos móviles, dinero en metálico así como vehículos o furgonetas que se encontraban en su interior.

Una vez identificadas las personas que constituían la organización y tras obtener los indicios suficientes para determinar los diferentes escalones que dentro de la misma desempeñaba cada uno, se establecieron sobre los mismos dispositivos de vigilancia que llevaron a su plena localización y detención en diferentes localidades del País Vasco, así como la identificación plena de los establecimientos donde se había recepcionado la mayor parte de los efectos sustraídos.

En concreto, a los detenidos se les imputa un delito contra el orden público, organizaciones y grupos criminales; 208 robos con fuerza en las cosas (naves industriales y agrícolas, 16 de ellos en grado de tentativa), dos delitos de sustracción de vehículo sin intimidación, un delito de hurto, otro de receptación y otro más de simulación de delito.

Robos de los cuales 35 se cometieron en León, uno en Zamora, otro en Salamanca, 13 en Valladolid, seis en Segovia, 14 en Madrid, tres en Toledo, 12 en Soria, 28 en Palencia, 44 en Burgos, 17 en La Rioja, 15 en Álava, otros tantos en Navarra, 22 en Cantabria y dos en Vizcaya.

El Grupo criminal se encontraba plenamente organizado, con tareas plenamente diferenciadas entre sus integrantes, y una de las características destacadas de la organización que cometían en muchos de los delitos que realizaban era que sustraían vehículos a motor tipo furgonetas o similares, en los que cargaban lo robado y, tras haberlos utilizado para el transporte los abandonaban cerca del lugar de residencia.

La investigación, dirigida por el Juzgado de Instrucción número uno de Carrión de los Condes (Palencia), ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Palencia.

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