arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, ha advertido este martes de “los males” que traería consigo la independencia de Cataluña y ha afirmado que “sería peor el remedio que la enfermedad”. “Puestas en una balanza las razones que ellos dan por la características de Cataluña y su historia, la otra realidad sería el enfrentamiento y el debilitamiento de la sociedad catalana. Mucha gente entraría en una situación peor que la actual”, ha añadido.

A preguntas de los medios en el transcurso de una rueda de prensa, el arzobispo de Toledo ha indicado que “está claro”, después de que la Generalitat “rompiera” en el Parlamento catalán la legalidad constitucional y del mismo Estatuto de Cataluña, que “no hay razones” para la ruptura aunque lo diga el Govern y “haya nacionalistas deseosos de la independencia”.

Otra cosa es, según ha apuntado Rodríguez, cómo se va a actuar si finalmente se produce la declaración de independencia. Algo que, ha señalado, le toca a los políticos. “Lo que hay que tener en cuenta es todo lo que llamamos el bien común y lo que significa realmente la situación que podamos vivir”, ha manifestado.

“Nos parece que no hay ninguna contradicción fortísima en que una parte de España tenga unas características con las que pueda pervivir en una misma nación con otras partes de del país”, ha indicado el arzobispo toledano, quien ha dicho que sus palabras no son una declaración política y añadido que hay que afrontar lo que va a pasar, “ya lo veremos”.

Como obispo, ha apuntado, no es beligerante. “¿Cómo no voy a estar a favor de un diálogo?”, se ha preguntado, para matizar seguidamente que lo está pero haciendo “una equidistancia” porque “los que han roto el sistema constitucional y con el Estatuto ha sido la Generalitat, la presidenta del Parlamento y los que dentro de ese Parlamento hicieron esa votación. Cada uno tiene su responsabilidad”.

“TRISTEZA”

Un razonamiento que le ha llevado al escrito dominical que el Arzobispado suele difundir los miércoles y en el que bajo el titulo de ‘Tristeza’, el arzobispo ha explicado que insiste en el sufrimiento que ha vivido España y en lo que fue la “apertura” al dejar la forma de gobierno del general Franco “para entrar en la esperanza”, como para “volver a decir –ahora– que el adversario es un enemigo que hay que rechazar”.

Asimismo, ha señalado que hace una recomendación a los políticos para que sean honestos y “no metan al resto de la población en lo que son sus intereses”. A su juicio, si hubiera una sociedad civil mucho más fuerte, los políticos “pensarían más en tomar decisiones que luego recaen sobre todo en el pueblo español”. “Los políticos son necesarios, es indudable, pero tendrían que pensar las cosas mucho mejor”, ha agregado.

En su escrito, Rodríguez indica que desde hace algunos años presiente que el “horizonte está cambiando y que la gente empieza sufrir de nuevo la veleidades y las formas de decisiones de los políticos que tantas veces no buscan el bien común”. “Se deja de pensar en el conjunto, en lo que somos todos y se piensa más en ‘lo mío’, ‘lo nuestro’, en mi gente y en sus exigencias, que muchas veces son las de este o aquel partido político y que no todo el mundo comparte”.

“Yo no sé si se debe reformar la Constitución y tampoco me escandalizará si se hace, pero me apena muchísimo –y me indigna– que empecemos de nuevo a no tener un punto de referencia que no sirva para resolver y no para romper”, argumenta Rodríguez, para continuar señalando que “es mejor una España unida, por muy diversa que sea, que desgajada en partes, aunque esas partes tengan peculiaridades muy ricas y que han de tenerse en cuenta”.

“LOS CLÉRIGOS NO DEBEN HACERLA”

Finalmente, preguntado por los casi 300 sacerdotes catalanes que han firmado a favor del referéndum en Cataluña, tras señalar que no tiene datos para dar una “respuesta contundente” ha indicado –en consonancia con el Concilio Vaticano Segundo– que “la política puede ser buena pero que la actividad política partidaria los clérigos no deben hacerla”.

“Deben tener su pensamiento pero deben de tener en cuenta que no dejan de ser unas personas públicas”, ha indicado el arzobispo de Toledo, para apelar a la prudencia y pedir tomar decisiones “viendo el criterio de la verdad” frente al ponerse “de una manera tan frontal en una parte”.

Por último, ha dicho que no cree que el sentir de estos casi 300 sacerdotes catalanes sea mayoritario. “Mis hermanos obispos catalanes están sufriendo mucho”, ha zanjado el primado de España.

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